
Aún así, todos partimos de una misma base, conseguimos energía a través de los alimentos y todos la gastamos para que nuestro cuerpo funcione y podamos realizar actividades físicas y mentales. Sin embargo, la capacidad para almacenar y gastar energías varía de una persona a otra.
Cada persona va a tener un metabolismo basal diferente dependiendo de algunas características.
Estas variaciones en el consumo de kilocalorías en reposo van a determinar, hasta cierto punto, que dos personas respondan de forma diferente a una misma dieta y la misma cantidad de ejercicio físico. Y, así, una puede engordar y la otra adelgazar porque ambas necesitan una cantidad de kilocalorías diferente por un metabolismo basal distinto.
Genotipo ahorrador: Un riesgo en la cultura de la comida en abundancia
Cada vez que nos alimentamos, aumentamos la cantidad de glucosa (comúnmente llamado azúcar) en nuestra sangre. La elevación de esta molécula en sangre lleva a la producción de la famosa insulina. Esta hormona actúa como una llave, permitiendo que las células "abran sus puertas" a la glucosa y así entre hacia su interior y puedan digerirla para funcionar con normalidad.
Cada tejido va a tener una sensibilidad diferente al efecto de la insulina. Habrá células que sólo dejen la puerta entreabierta a la glucosa ante el efecto de la hormona, otras la abrirán de par en par (como las células musculares), mientras otras no dependen de la insulina para que la glucosa vaya hacia el interior. Las células del cerebro, por ejemplo, reciben constantemente glucosa sin depender de los efectos de la insulina.
Aunque en la mayoría de la gente las células musculares tiendan a captar con facilidad la glucosa gracias a la insulina, existen algunas personas cuyas células musculares apenas se quedan entreabiertas para captar la glucosa. En su lugar, van a ser los adipocitos los que dejen abiertas las puertas de par en par cuando la insulina hace acto de presencia pero no para la glucosa, sino para un tipo especial de grasa, los triglicéridos. Este comportamiento se debe a una serie de genes (genotipo) que determina, en mayor o menor medida, este resultado.
¿Qué quiere decir esto? Que las personas que tengan estas células musculares que responden poco a la insulina (también puede ocurrir en el hígado) van a almacenar un porcentaje mayor de grasa de los alimentos que consumen. Son "ahorradores" en el sentido de que evitan que gran cantidad de la glucosa sea utilizada por los músculos y, en su lugar, la transforman en triglicéridos para almacenarse en el tejido graso.
Ser un genotipo ahorrador en el primer mundo es una desventaja. Ante un mínimo exceso de consumo de kilocalorías se engorda con facilidad y, con ello, aparecen otros trastornos asociados (diabetes, obesidad, hipercolesterolemia...) . Además, no sólo engordan, sino que también suelen necesitar ingerir más alimentos para saciar el apetito. Sin embargo, tienen una ventaja en el tercer mundo y en determinadas situaciones como guerras y catástrofes naturales con déficits de alimentos. Son más resistentes y sobreviven mejor a las hambrunas porque tienen facilidad para almacenar lo poco que coman en exceso.
Tenemos que tener en cuenta que somos como somos por nuestra historia evolutiva. Hace millones de años, nuestros antepasados no disfrutaban de la abundancia de alimentos que tenemos ahora (eso llegó gracias a la agricultura y la ganadería). En esa época, donde se cazaba y recolectaba para sobrevivir, no era raro que existiesen largos periodos de hambrunas en los que había muy poca cosa que llevarse a la boca. Ante ese panorama, aquellas personas que mejor pudieran almacenar la energía de los alimentos en forma de grasa para sobrevivir a posteriores hambrunas, tenían más posibilidades de sobrevivir.
Dado que los seres humanos actuales somos los descendientes de los que sobrevivieron para transmitir sus genes, es lógico que muchas personas en la actualidad tengan este rasgo. Un rasgo que supuso una gran ventaja en el pasado pero que en la actualidad es un gran problema cuando tienes cualquier alimento al alcance de la mano

















